Una década de lucha: 1990

Print More

Luego de un masivo esfuerzo cívico para crear y elegir los consejos escolares locales, 1990 fue el año en el que estos comenzaron a trabajar. “Fue una época de confusión y aprendizaje,” recuerda la madre Alice Perry, quien participó conti-nuamente en LSCs, sirviendo durante siete años en la Escuela Elemental Pasteur y tres como presidente en la Escuela Secundaria Best Practice. “En los comienzos no existían reglas, ni guías, y nosotros de alguna forma las elaborábamos en la marcha.”

Ese primer año, el LSC de Pasteur, al igual que muchos otros, enfrentó a un personal escolar hostil. “Se tardó un rato que los maestros confiaran en que nosotros estábamos allí para ayudar,” dice Perry.

El consejo también tenía problemas propios típicos. “Teníamos personas en el consejo con planes diferentes, algunos con aspiraciones políticas,” dice Perry. “Teníamos que manejar un presupuesto, y el mayor presupuesto que habíamos manejado alguna vez había sido el de nuestros hogares.”

Si bien las primeras sesiones de capa-citación en toda la ciudad para los miembros de los LSC no tuvieron lugar hasta mayo, se esperaba que la mitad de los consejos en el sistema contrataran directores con contratos de cuatro años antes del 15 de abril. No fue de sorprenderse que mucho consejos actuaran con prudencia. En toda la ciudad, 226 consejos votaron para mantener sus directores, pero 50, principalmente aquellos con directores interinos, eligieron buscar otros directores.

Pero Pasteur se vio favorecido con una espera de un año, y una innovadora directora interina que los ayudó a llevar a cabo el proceso. Irene DaMota, ahora directora de la Secundaria Clemente, los ayudó a elegir un ganador, dice Perry. “Fuimos muy afortunados al tenerla para que nos ayudara a formular una visión y a comenzar el proceso de desarrollo de un plan de mejoramiento de la escuela.” El consejo contrató a James Gilliat, que ha permanencido en la Pasteur desde ese entonces.

A pesar de los conflictos entre los consejos y los directores en algunas escuelas, que se apoderaron de los titulares, la mayoría de los LSCs desempeñaron sus tareas asignadas en 1990 y más. Según la información recogida en la encuesta sobre los LSC en 1995 y 1996 por el Consorcio sobre Investigación Escolar de Chicago, más de la mitad de los consejos estaban funcionando bien según se evaluó mediante una variedad de indicadores, incluyendo sus métodos de elección de director y cuidado del presupuesto. Aproximadamente un cuarto mostró señales de necesitar mejoras, y sólo entre un 10 y 15 por ciento parecieron tener problemas serios.

Perry señala con orgullo los resultados del consejo de Pasteur: computadoras actualizadas, un programa luego del horario escolar que ofrece actividades tanto para solucionar problemas como actividades de enriquecimiento, redujo el segregación en el primer grado.

El servicio en el consejo también afectó a Perry, otro fenómeno común. Ella observa: “Me amplió las perspectivas, me he vuelto más sofisticada al tratar con las personas. Aprendí la forma de lograr un consenso. Aprendí que no siempre puedo estar en lo correcto.”